dolor de muelas

Las muelas del juicio, tercer molar o cordales  con normalidad erupcionan en la adolescencia, entre los 17 y los 26 años que es cuando una persona tiene el juicio formado; de ahí el nombre, el ‘juicio’ como acto de madurez y cordura de una persona.

Como nos cuenta el doctor Arturo Pérez son las últimas que salen y su proceso es más doloroso por su modo de erupción ya que en lugar de hacerlo de manera vertical como el resto, brotan horizontalmente lo que obliga a que se produzcan empujes sobre los otros dientes, llegando a provocar infecciones al favorecer que los restos de comida se queden depositados en los huecos intermedios.

En muchas ocasiones al venir en una posición forzada provocan inflamaciones en la parte trasera de la dentadura, zona retromolar, provocando mucho dolor; de ahí, que se aconseje la extracción.

Aunque a la hora de la erupción, la genética también influye y no todos los casos son iguales: hay a quien sólo le sale una, dos o tres molares, hay a quienes nunca les llegan a salir, u otras personas a las que les crecen correctamente y no es necesaria su extracción.

El Dr. Pérez Eguía nos cuenta cuál era su función. Nuestros antepasados tenían una dieta alimenticia más dura por lo que estas muelas ayudaban a la trituración y masticación. A medida que hemos evolucionado, nuestras mandíbulas se han ido modificando hacia la reducción y podría decirse que nuestra dieta también y, es por ello, que aun manteniendo su función, existe una tendencia a que las muelas del juicio disminuyan de tamaño hasta que acaben por desaparecer.

En los casos en los que las muelas se insertan en el hueso, llamadas incluidas, se recomienda la valoración de una posible extracción.  Si el molar esta erupcionado, la extracción estará indicada en caso de caries, pericoronaritis de repetición o gingivitis. Si el cordal esta impactado, se indicará la extracción en caso de quistes asociados o lesión de dientes adyacentes.

Mientras que la mayoría de extracciones no implican apenas dolor hay casos en los que surgen algunas complicaciones del tipo sangrado, dolor/incomodidad, hinchazón, náuseas, vómitos, hematomas, infección, rigidez en la mandíbula y, en los más extremos, entumecimiento, fiebre, labios secos y agrietados.  En estos casos se requiere un seguimiento  y control exhaustivo por parte del especialista.

En Clínica Dental Dentisan te recomendamos que perdas el miedo y no el juicio y acuda a tu dentista.

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